Artículos y notas > Los cotos, solución de la fauna

Hoy por hoy, en un mundo de cambios estructurales de toda índole y en todos los campos del hombre y sus actividades, debemos aceptarlos y comprenderlos como inexorables.

Por supuesto que la caza no escapa a tal situación, con el paso del tiempo, sufrió un cambio radicado directamente en su finalidad, pasando de una actividad primaria a un deporte con fundados matices aristocráticos, los cuales, no siempre se mantienen en nuestros días, pero directa o indirectamente se los combina con una actividad que reditúa un determinado status. En lo personal no comparto esta manera de ver a la caza deportiva como una suerte de escalera para subir los peldaños en esta intrincada estructura social, si no, como una fuente de autosuperación personal y contacto con la naturaleza, la cual en estos tiempos, nos es tan esquiva.

Además, la caza deportiva tiene sus retractores por desconocimiento o un falso sentimiento de ecologismo, basado general mente en una moda sin una fundamentacion teórica en la realidad de la problemática de la fauna en estos tiempos modernos.

Ejemplos que muestren esta somera modalidad en el proceso de toma de decisiones con respecto a la fauna, no son ampliamente conocidos, por una falta de información o una preocupación relativa de la comunidad en este tema. Recordando la prohibición de la caza del Zorro –muy difundido por los medios-. Esto derivo en dos consecuencias. Aquí es necesario detenernos y suponer que si se esperaba un efecto mediático la decisión fue acertada, pero si la decisión tomada era para modificar un “error” en el equilibrio del medio ambiente de la región, no tuvo efectos satisfactorios. El Zorro estaba limitado en número, por un agente externo a su hábitat, el Hombre. Desde el momento que no tiene un limite natural y a los limites a los cuales estaba acostumbrado se anulan, se produce el desequilibrio. Lo cantidad de Zorros está alcanzando limites extraordinarios poniendo en jaque un sinfín de especies que cohabitan su región. Esto se pudo comprobar empíricamente con la escasez de Perdices, ya que la gran población de Zorros diezmó en número, a esta especie de ave. Estos son los resultados obtenidos por una falta de previsión y estudio a al hora de administrar algo tan delicado como la Fauna. El Hombre ha transformado tanto el escenario natural, en su afán de saciar sus necesidades, que le es inadmisible no encausar este descontrol.

Si hacemos un análisis en nuestros tiempos, hasta el emprendimiento mas loable debe contar con los recursos necesarios para poder ponerlo en practica. Y por supuesto, las fundaciones o entes estatales no están capacitados para cargar con todas estas obligaciones, ya sea por dificultades propias como infraestructura, conocimiento, personal y un factor muy importante, derivar partidas de recursos económicos para solventarlos.

La fauna plantea un gran problema por lo antes mencionado partiendo del cómo administrarla hasta como conseguir los recursos económicos para tal finalidad. Es un hecho que el estado no dispone del interés ni la conciencia para, supuestamente distraer porcentajes de su tiempo o presupuesto, “en algo tan somero e irrelevante”. Y damos por descontado que las asociaciones o fundaciones abocadas a estos menesteres no tienen la capacidad de endilgar en sus espaldas todo el peso de la solución.

Por esto, no existe razón alguna para no comprender a la caza deportiva como una respuesta lógica y adaptada a una cuestión que nos ataña a todos, cazadores o no: “ La Fauna” La caza deportiva por medio de los cotos de caza puede superar estas limitaciones basándose en una fuete de recursos renovables, que bien administrados, son casi infinitos.

Si nos remitimos a ejemplos más cotidianos, posiblemente se comprenda mejor esta postura. No existe ninguna agrupación en defensa de las vacas o su supervivencia, pero hay ganado y no es lógico que se extingan bajo ningún punto de vista. La respuesta es simple; cuestan dinero y por ello nadie va a dejarlas libradas a su suerte. Pero si estos animales existieran en los campos sin posibilidad de redituar beneficios y además de ello fueran en desmedro de la actividad agropecuaria comiendo sembrados, serian un estorbo y si dejaría de estar tan asegurado su futuro como especie.

Esto es lo que, en pocas palabras le sucede a las especies de la fauna cinegética, pasan de ser simpáticos animales que vagan libremente por los campos a una verdadera limitación para los intereses económicos en su región de influencia. Sobran experiencias pasadas para demostrar esto, trayendo a la memoria la depredación del Venado de las Pampas por la destrucción de su medio ambiente transformándolo para la explotación agrícola ganadera, por esto, se lo expulsó de su hábitat natural limitándolo a unas pequeñas parcelas en la costa bonaerense, o la erradicación casi completa de los antílopes del sur de Santa Fe. O nuestro Jaguareté, animal que por su peso y corpulencia está en calidad de dar caza a novillos, majadas de ovejas o potrillos. Los dueños de campos no encuentran otro remedio, ya que va en contra de sus intereses comerciales.

Amén de todo esto, cuando se desmontan hectáreas de monte virgen, ya sea, para la ganadería o cultivo se destruye el hábitat natural en su conjunto coartando el futuro de infinidad de especies animales y vegetales.

Por todo esto la explotación privada de estos recursos renovables resulta una cuestión imprescindible. La Comunidad Europea lo comprendió y lo implementa como solución para solventar regiones las cuales no pueden ser desmontadas o transformadas para su explotación.

Los cotos pasan a ser fincas particulares que destinan grandes extensiones de superficie como hábitat a especies tanto autóctonas como exóticas, supliendo sus espacios naturales, los cuales van siendo desbastados o “abiertos” para su explotación agrícola, ganadera o cualquiera sea su uso. Lo importante es que cambian el lineamiento de un equilibrio.

Los cotos son la respuesta ideal, ya sea para una especie o más todo el medio ambiente se respeta en su totalidad.

En pocas palabras un coto que este preparado para la caza del Jabalí y el Puma, pueden coexistir Zorros, Vizcachas y toda una gama de especies que se ven directamente beneficiadas por una actividad: “La Caza Deportiva”. Además, los propietarios de estos establecimientos no dejarían, por ninguna razón, librado al azar la subsistencia de las especies puesto que esa es la piedra angular del presente y futuro del negocio; tomando a la fauna como fuente de recursos renovables.

Los cotos son uno de los únicos emprendimientos en los cuales, además de auto solventarse, mantienen el equilibrio del hábitat en su máximo exponente. Ya que si el ambiente no es natural no sería tomado como una cacería.

Por supuesto que los cotos deben ser dirigidos por personal idóneo en el manejo de fauna, no solo en las especies de interés para el coto, sino en toda la flora y fauna reinantes en el lugar.

Sería ideal que el gobierno, en todos sus niveles, planteara legislaciones y reglas claras. Amén de un seguimiento serio, para que no toda la responsabilidad de las decisiones en un establecimiento de tales características, recaiga en sus directivos. De esta forma se estaría haciendo participe a la comunidad en su conjunto de la preservación de un bien inapreciable: “La Fauna”.

Redacción: Massun

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