Artículos y notas > La elección del trofeo

El momento específico para analizar al animal y poder discernir que clase de trofeo es el que tenemos enfrente, es generalmente reducido. El tiempo del cual el cazador dispone para tal decisión, es el instante en el cual se produce el punto de inflexión de la partida.

Esto se dificulta aun más en la cacería del Ciervo Colorado en los campos de La Pampa. El tipo de monte es extremadamente cerrado, esto imposibilita una plena visión. Por ello, el análisis de las opciones a seguir se dificultan traduciéndose así en dos problemas a la hora de la cacería en dicha provincia. Desde el momento que las distancias de visión son relativamente chicas el ciervo puede estar a menos de cien metros y no ser percibido por el cazador y sorprenderlo, obligándolo así a perder el trofeo por no tener una certeza del mismo o llegar al penoso hecho de abatir un ejemplar que no esté en su máximo esplendor.

Para este tipo de situaciones no existen soluciones homogéneas, ya que cada cacería es única e independiente de las anteriores, pero si podemos plantear vectores por los cuales optimizar el tiempo de decisión. Antes que esto, es importante comprender que el caminar rápido y sin cuidados no es una buena apuesta, se recorrerá mayor superficie del coto pero esto no tiene una relación directa con el hecho de obtener mayor cantidad de posibilidades de caza. Es mucho más beneficioso el recorrer el área con tranquilidad y todos los sentidos puestos en el captar el mínimo indicio de ciervos.

En la mayoría de los casos el ciervo aparece y desaparece de la misma manera, extremadamente rápido. Por esto el cazador debe estar atento y preparado en todo momento.

En el caso de que el cazador tenga la oportunidad de ver al animal completo, las proporciones de la cornamenta y el cuerpo del ciervo da una detallada lectura del potencial del trofeo. La posición que más facilita ver esto es cuando está bramando, si las puntas de la cornamenta superan ampliamente la cruz del animal, se puede establecer que es un animal en calidad de ser cazado. Por supuesto que un animal cumpla con este punto no siempre será un récord, pero si es un parámetro válido.

Es importante que el cazador conozca el trofeo, ya que el tamaño del cuero y la proporción que de éste tenga con su cornamenta es de vital importancia. Este tipo de practica se puede realizar en el tiro, con blancos a tamaño real de la fauna a cazar, acostumbrándose así a no solo analizar la calidad del trofeo, sino la distancia aproximada. A esto se llega sabiendo cuan grande se ve en la mira la silueta del animal en cuestión. Aquí es necesario detenerse y entender que es imposible brindar una respuesta para todas las miras, ya que depende del tipo de mira tanto como los cristales y aumentos que esta posea. Por esto es recomendable que cada cazador lo confirme y lo memorice con lujo de detalles, en sus propio equipo.

Una posición interesante para tomar la decisión del disparo, es cuando está comiendo, en el caso que la cornamenta supere una línea imaginaria del cuerpo basada en la cruz paralela al suelo, da una pauta que es un trofeo a tener en cuenta.

Otro foco de análisis, en el caso de poder, es observar las puntas en una de las ramas en la cornamenta, la parte superior, la corona. Desde el momento en que se puedan contar tres puntas lo lógico sería que el trofeo en discordia posea otras tres puntas más de cada lado, esto sumarían evidentemente entre once y doce puntas, con lo cual tenemos una cabeza cuanto menos aceptable. Generalmente las puntas de las coronas en los ciervos colorados se pueden contar sin grandes dificultades, ya que su color blanco marfil no se mezcla con el contexto. Si a esto le sumamos que dichas puntas están a una altura de dos metros del suelo aproximadamente, existen grandes posibilidades de tener esta oportunidad. El único inconveniente en este caso, es cuando el ciervo está en continuo movimiento, lo cual no es anormal en la época de brama.

Pero entre todos los consejos, el más importante, es disfrutar de nuestro deporte sin tantos miramientos en el producto de la caza, sino la experiencia que cada una de ellas deja en nosotros como deportistas.

Redacción: Massun

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